La explotación minera de Santa Rosalía estaba en auge, por medio de la compañía minera francesa “El Boleo”, en la región existía poca mano de obra o ninguna para desarrollar la mineria era la segunda mitad del siglo XIX, esto obligó a los encargados de “El Boleo” a efectuar contrataciones de gente en la otro lado del mar de Cortez. Para eso recurrieron a la comunidad yaqui en el sur del vecino estado de Sonora; la mayoría de estos no se negaba a venir ya que la oferta de trabajo era tentadora, pero el saber que vendrían a una tierra extraña y que posiblemente les prohibieran sus ritos religiosos y sobre todo saber que tendrían que abandonar su crucifijo en su tierra natal, al que veneraban año con año, los detenía. en el intento de convencer a esta gente, hubo de por medio una condicionante de parte de los lideres yaquis, esta condición era en relación a que, si la propuesta de trabajo se concretaba, no se les debía de coartar el ejercicio de sus tradiciones religiosas tal y como ellos las tenían establecidas. La compañía minera acepta la propuesta y la comunidad yaqui se traslada entonces a trabajar las minas en Sta. Rosalía.

En 1889 los Yaquis aceptaron venir a trabajar ya que se les prometió que sus creencias religiosas serían respetadas y a su vez se les daría toda la facilidad y comodidad para que pudieran llevarlas a cabo una vez llegados a Santa Rosalía y efectivamente así sucedió, siendo en el Grupo Minero de Providencia donde los fiesteros serían instalados y por ende donde empezaría la tradición en 1890.

Su tradición religiosa en esta región se continúa hoy celebrando desde entonces. Durante la persecución religiosa del pro comunista gobierno de Plutarco E. Calles se prohibió en todo el territorio nacional el culto religioso y, por ende, se prohibía también cualquier manifestación al respecto incluyendo la celebrada por la comunidad yaqui de Santa Rosalía. Igual que hacia la gente en el resto del país con el culto religioso, de forma oculta, los yaquis sudcalifornianos continuaron con el ejercicio de sus tradiciones, el rito principal tenía lugar durante todos los días de la Semana Santa. Bajo las circunstancias de prohibición dictadas por Calles y para poderlo realizar, los integrantes de esta comunidad se iban al monte y, por allá, en alguna oculta cañada lo realizaban de tal manera que, hasta hoy, no ha habido ninguna Semana Santa que no se realice desde que ellos están en la península.

En 1929, las fiestas se trasladarían a otro grupo minero el del “Nivel 50” y al desaparecer este grupo más o menos por ahí de 1946 se empiezan a celebrar en el lecho del arroyo frente al Barrio Canada donde por muchos años estarían llevándose a cabo hasta ser removida a donde actualmente están situados en el Barrio Nivel 50.

En las fiestas de cuaresma y semana santa participan fariseos, matachines, pascolas y venados que se acompañan con oraciones y cantos, los partícipes de estas fiestas generalmente lo hacen para cumplir alguna manda siendo de las principales peticiones la salud personal o la de algún ser querido.

La región norte de Baja California Sur posee muchos valores culturales y las fiestas de cuaresma y semana santa de Santa Rosalía, son la representación más importante del estado, por ello debemos involucrar a toda la comunidad en la conservación, protección y sobre todo, el respeto a estas tradiciones que datan desde hace mas de 120 años gracias a la tribu Yaqui del sur de Sonora quienes fueron traídos al pesado trabajo que en el pasado se realizaba dentro del emporio minero francés del Boleo.

 

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